martes, 2 de abril de 2013

XVII. Encontrando a Amanda


En un momento de la caminata, me detuve a mirar a Lola. Ella estaba tan desorientada como yo. Pobre Lolita, miraba para todos lados, no entendía mucho qué le pasaba, ni qué me pasaba. Sólo sabía que debía caminar por donde yo la guiara con la correa.



Si bien estaba absolutamente convencida que Haedo me traía aires nuevos, entre nos, estoy totalmente asustada. No tengo muy en claro qué es lo que vine a hacer. Bueno, sí. A crecer, a aprender, a disfrutar. Pero todo eso, ¿con qué se come? ¿Cómo se hace?

Después de caminar un par de cuadras, sentarme en una plaza y hacer de tripas corazón para no llorar en público, me levanté y volví al departamento.

Cuando estaba entrando, me crucé en el palier, con la nueva vecina. Bueno, nueva para mí.

-Hola.- saludó amablemente.
-Hola! Sos del 1º B, no? Soy Carola…-
-Amanda, mucho gusto.- dijo saludando con un beso.

Al mirarla un poco con detenimiento, observé que se estaba conteniendo por preguntarme muchas más cosas. ¿Vieron cuando una persona se mueve internamente? ¿O soy la única que percibe eso cuando habla con la gente? #NoSoyNormal

-Veo que recién te mudaste…- me dijo.
-Sí, ayer. Recién me acomodé un poquito… ¿no viste si anduvieron los de Edenor?-
-Ah, claro. No tenés luz… No, la verdad que no vi nada. Pero si necesitás algo, vos cocinás, yo te invito a casa.-
-Tenés tanta suerte que te cruzaste con una vecina cocinera…y recibida eh.-
-Ah! Genial. ¿Querés ser mi amiga?- dijo riéndose -Porque yo soy odio cocinar…-
-No me va a venir mal un poco de compañía por acá, eh.-
-Buenísimo. Fijáte si tenés luz, si no, te invito a comer a mi casa, vos cocinás, vemos la novela y te acostás a dormir, llenita y feliz.- dijo, al tiempo que ponía la llave en su puerta -Ah, porque mi ritual de todas las noches es mirar la novela…es mi ratito de tranquilidad...-

Ahí entendí perfectamente qué era lo que contenía Amanda. Una verborragia importante.

-Creo que nos vamos a llevar bien…- dijo abriendo la puerta. -Avisáme si venís…estamos taaaan lejos, que creo que la excusa de los colectivos, trenes y demás, no es necesaria.-


Recién vuelvo de cenar con ella. Está tan sola como yo por estos pagos.

Amanda. 22 años. Viene de Entre Ríos. Fuma Marlboro como yo. Empleada administrativa. Sabe hacer de todo, menos cocinar. Ama profundamente la libertad y ya tenemos planes para vacacionar, en un motorhome, por las praderas como hippies sucias.

Definitivamente, y atentos que hace horas que la conozco, será la mejor compañía que este nuevo camino me puede regalar.

#GraciasAmanda


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