viernes, 22 de marzo de 2013

XII. La doctora -y salvadora- Ferchi.


Lo que más me preocupaba de mudarme, era dejar mi departamento en buenas manos. Y ahí es cuando aparece la figura de Ferchi, una compañera-amiga de la secundaria, en primerísimo primer plano.

La verdad que durante la secundaria -para mí, la peor etapa de mi vida en cuanto a lo emocional- no fue la más más amiga, sino que era una compañera del curso con la que nos llevábamos bien, hablábamos en algunas horas libres, intercambiábamos apuntes de vez en cuando, y no mucho más que eso.
Pero cuando terminó la secundaria y empecé a estudiar Letras, me la crucé en mi primer día de Facultad. Y bueno, de ahí en más, empezamos a vernos bastante más seguido y, hasta nos juntábamos a preparar los exámenes.

Las dos nos sentimos infelices estudiando Letras y ella decidió estudiar Medicina, al tiempo que yo surfeaba otras opciones, dignas de terapia.

En fin, Fernanda estaba en su último año de Medicina, mientras yo aún buscaba mi lugar en el mundo, pero bueno.

Puse la pava en el fuego y, mientras preparaba el mate, tomé el celular y, sin pensarlo, llamé a Ferchi. 

Hablamos bastante. Su idea es mudarse cuanto antes, así que eso me puso un plazo a mí también.

-Cuanto antes, mejor Caro…así me acomodo mejor, ahora que no estoy con tanto laburo en el hospital-
-Bueno, qué te parece si arreglamos para vernos, de paso tomamos unos matecitos y charlamos sobre el tema…-
-Dale, te parece hoy? Justo me cambiaron la guardia, así que hoy tengo el día libre…-
-Genial. Te espero en un rato, dale?-

Las distancias en Santa Fe no son extremadamente lejanas, por lo que “en un rato” eran cuarenta y cinco minutos, una hora como mucho.

Acomodé un poco la casa -que tampoco era tanto, porque Toi se había quedado el finde acá y no tenía tanto quilombo- y enganché una vieja novela en la tele, mientras hacía tiempo que Ferchi llegara con todo su buen humor y su alegría.

-No sabés cómo estoy…después de tantos planes, nos fuimos a vivir juntos y así me pagó el muy idiota…-


Bueno, justamente hoy no estaba de tanto buen humor ni muy alegre.


-Por eso me quiero mudar lo antes posible…porque estoy durmiendo en el living de mi vieja, en el sillón. Imagináte con el humor que voy a la residencia, ¿no? - dijo prendiendo un cigarrillo y devolviéndome el mate.


“La oportunidad hace al ladrón” reza el viejo dicho, así que ésta era mi oportunidad perfecta para solucionar dos cosas de un tirón: que Ferchi estuviera bien y que mi departamento quedara en buenas manos.

-¿Te parece que la semana entrante te mudes?-
-Ay, sí Caro! Después me pasás el número de tu cuenta y yo te deposito ahí la plata… Y, ¿ya sabés dónde vas a vivir allá?-
-Sí Ferchi, eso lo arreglamos en la semana. Y sí, tengo un chongazo que me está por alquilar un monoambiente allá, que no sabés lo que es…-

Bueno, ahora empezaba la parte más linda de planificar y la más compleja. Así que ya les voy pidiendo perdón si me cuelgo un poco con contarles las cositas que van surgiendo, pero prometo que me hago un blanquito y les voy contando igual…

Apenas se fue Ferchi, empecé a hacer la famosa listita de los neuróticos, con el paso por paso y la cantidad de cosas a solucionar antes de sacar el pasaje y acordar horario de llegada, para recibir las llaves del departamento.
Y acá me encuentran, relatando mi día y haciendo algunas cosas en la pc, así me voy organizando de a poquito.



#QuéTieneQueLlevarCarola?

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