lunes, 4 de marzo de 2013

III. Llegaron las fotos...


No me animaba a abrir el mail sola, así que cuando en el asunto ví que se trataba de la Inmobiliaria, y que tenía el ícono de archivo adjunto, llamé inmediatamente a mi hermana y le ordené -sí, le ordené- que se pusiera lo primero que tenía y venga a mi casa.

Sospecho que estaba durmiendo (lógico, eran las 6 de la mañana de un lunes). La esperé en la puerta, con mate y recontra ansiosa. Cuando bajó del auto, con sus lentes de sol y su pseudo-vestimenta de pijama party (su pijama que no parece pijama), largué una carcajada -recordando las noches en las que tuvo que salir a buscarme a mí, en condiciones deplorables en mi adolescencia, y soportar las críticas hacia su pijama- y entramos a mi departamento.

Le tuve que explicar dos veces por qué la había llamado. Y tan acelerada como si me hubiera tomado 5 tazas de café al hilo. Pobre, estaba tan dormida que me dio pena -y me hizo preguntarme cómo mierda había logrado manejar-. Así que, después de dos mates, le volví a explicar, y ya las dos situadas ante la computadora, abrimos el mail.

Cuando abrí el mail, no sé cómo explicarlo. Sentí que estaba cada vez más cerca del objetivo. Obvio, mi hermana, con su trabajo de “conciencia”, tuvo que ocupar el lugar de coherencia y hacer las preguntas pertinentes.

- ¿Vas a poder pagarlo, Caro?
-Y qué sé yo mana. Lo voy a intentar. Además no es tan caro… $1400 por un departamento hoy en día es una ganga,  Can.
-Sí Car, pero tengo miedo por vos. ¿Y si cuando lo ves no te gusta? ¿Y si te va mal? Porque hay que pensar en todas las opciones…
-Sí, pero no sé, por los primeros meses me arreglo con mis ahorros, después calculo que trabajaré allá, de cualquier cosa. Pero de Santa me tengo que ir, sí o sí. ¿Me acompañás si quiero ir a verlo?
-Si arreglo con Pedro, vamos. Hasta capaz hagamos la gran Thelma & Louise y vayamos en el auto…(risas)

Mi hermana no es extremadamente loca al preguntarme esas cosas. Es necesario que, alguien pensante, me ofrezca las opciones de esta locura.
Bueno, al terminar los mates, al terminar las fotos, nos fundimos en un abrazo cursi, de esos que las hermanas se dan cuando los necesitan y cambiamos de tema.

-Boluda, ¿cómo le vas a decir a los viejos que si Nico se iba conmigo?
-Cuando me escuché, me dije “Caro me va a matar”. Y cuando vi tu cara, dije “Efectivamente me mata”.
-Sí, boluda. Tenía ganas de romperte la cara… Yo ya te expliqué como venía el tema de Nicolás, viste. Así que listo, ahí se termina la cuestión…

Cuando mi hermana se fue y tuve un ratito de tiempo conmigo. Y analizar profundamente mi decisión, claro.
Tiré algunos papeles, encontré otros que hacía mil años que buscaba. Puse un lavarropas y me puse a jugar con Lola -mi fiel compañerita que no parece canina-. Bueno, después recordé que quería sentarme a pensar un poco y a aquietar mis aguas. No duró mucho, porque en cuanto me senté un rato, mate en mano, me llamó Nicolás.

#QueSeaLoQueDiosQuiera (o no)

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