jueves, 21 de marzo de 2013

XI. Placeres de la vida, mi hermana y los mates.


Cuando volvía del supermercado -que era absolutamente necesario, porque en la alacena sólo había polenta y maíz pisingallo-, me la crucé a Natacha. Les conté que Natacha era mi amiga abogada que se estaba encargando de mi tema laboral, no?

Bueno, cuestión. Entre otras novedades más terrenales, también me comentó que mi jefa se había notificado sobre la renuncia y quedó en pagarme los días trabajados de este mes, junto con la liquidación del mes anterior. Le ordené que fuera ella quien se encargara de eso, así no le veía ni la cara a la muchacha. Yo estaba que saltaba en una pata, imaginen.

Al volver a casa, acordé unos mates con Candela (entre nos, la extrañaba mucho) para contarle sobre el viaje, las decisiones y demás deudos.
Me puse a cocinar y recordé lo mucho que me gustaba cocinar. En sí, es una boludez para muchos de ustedes, pero para mí, que amo el arte de la cocina y lo asocio con un acto de amor, redescubrir lo que amo, es importantísimo. Me auto-mimé un rato e hice tallarines al pesto, que es mi comida favorita. Y me senté a disfrutarla como niñita con algodón de azúcar.


En tanto pasó un poco la siesta, me fui involucrando poco a poco a los quehaceres diarios otra vez. Limpié un poco y preparé los mates, porque Cande estaba por llegar.

Apenas abrí la puerta, Candela me invadió con un abrazo de esos que extrañaba horrores. Y me remití a una anécdota de mi pre-adolescencia. Cuando Candela se iba a casar con Pedro, llegó a casa y dándome un abrazo enorme, me dijo “mani, tengo algo que contarte. Me caso.” Nosotras nos llevamos bastante tiempo de diferencia, unos 10 años, así que para mí fue una situación hermosa y triste a la vez, pero lo que más recuerdo de ese día fue el abrazo de felicidad y de complicidad, de poder compartir algo tan importante para ella con su porotita.

En fin. Después del abrazo enorme, subimos y se sentó. Poniendo sus manos sobre la mesa, a modo imperativo, dijo “Me contás TODO, ya.”.

-Conocí un chabón que no sabés lo que es… Me llevó a recorrer Haedo, me prestó el departamento y encima, toma mate como yo y fuma Marlboro…-
-Uf. Te enamoraste.-
-No, no. Es inestablemente necesaria esta…cómo llamarla? “Relación”-
-Pará. ¿Y no te pidió nada a cambio?- preguntó pícara.
-No, eso es lo peor. Me dijo “si te mudás a Haedo, lo vemos…”. Y yo entré en pánico, mani. Se me pasaron mil historias por la cabeza…-
-Me parece que el pago viene en especie che… Bueno, y contáme, ¿cómo llegaste? ¿Qué te pareció el departamento? ¿Sensaciones?-
-Es re loco, pero me sentí como en casa…los lugares allá son todos lindos, no hay un lugar que digas “esto es horrible”. Si vas, te enamorás, como te dije… Haedo tiene ese…no sé qué, que me enamora…hasta los árboles son distintos allá…-dije, intercambiando un mate.
-Miráte como te brillan los ojitos cuando hablás de Haedo…Ya te siento allá. ¿Cuándo te mudás?-



#AnsiedadDeHermana


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